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Vida asociativa

“Cada vez existe más evidencia científica de que el yoga ayuda y mejora la calidad de vida”

Arantxa Bermejo, presidenta de la asociación Yogaespecial

Esther Peñas / Madrid- 25/05/2017

La práctica del yoga, cuyo origen, milenario, es difícil de situar con cierta exactitud, reporta beneficios físicos y mentales. Basado en distintas posturas corporales (asanas), constituye una intervención terapéutica que produce una estimulación sensorial, neurológica y motriz en las personas que lo practican, aportando así armonía y calma, mejora la calidad de vida y hace tomar consciencia de todas las capacidades y potenciales propios. La Asociación Yogaespecial quiere trasladar todos estos provechos a niños o adultos con necesidades especiales y/o diversidad funcional. El terapeuta, creando un vínculo emocional, va adaptando estiramientos e induciendo posturas dotando de esta información sensorial y neurológica al alumno. Arantxa Bermejo, presidente de la entidad, nos adentra en las particularidades de este método.

 

 ¿Cómo surge la idea de diseñar yoga para personas con diversidad funcional?


Más que diseñarlo, Yogaespecial surge como una necesidad de adaptar el yoga a todos los colectivos posibles, por sus innumerables beneficios para la salud y el sistema nervioso. Se adaptan las asanas -posturas- a las posibilidades de cada persona y, en casos necesarios, el terapeuta induce las asanas hasta que la persona va teniendo autonomía motriz.

 

¿Qué diferencia la práctica en niños respecto de adultos?


En niños el objetivo es enseñarles a percibir su cuerpo, movilizar sus diferentes partes, ayudarles a desarrollar la atención y crear nuevas conexiones neuronales, que luego les ayudarán a realizar diferentes tareas en otros ámbitos; en adultos, el fin es ayudarles a crear nuevos hábitos posturales, a re-conocer su cuerpo y re-cablear el cerebro a través de ejercicios que, poco a poco, se van volviendo más complejos y conscientes. En niños el tacto inductivo es consistente y firme, de sostén y contención; en adultos es un contacto más sutil, para desarrollar el esfuerzo y el tiempo de permanencia en las posturas.

 

¿Esta técnica se adapta a cualquier diversidad funcional?


La práctica se puede adaptar a cualquier tipo de circunstancias y limitación, teniendo en cuenta lo que el alumno sí puede hacer y, a partir de ahí, ir aumentando los movimientos y la complejidad de las posturas. Como comenté antes, los ejercicios y posturas se pueden inducir por parte del terapeuta, para ‘mostrar’ al cerebro el camino neuronal para llegar a construir las diferentes posturas.

 

¿Cómo se adapta la práctica del yoga a las necesidades funcionales?


Al principio es necesario preparar al alumno mental, emocional y físicamente, para que empiece a ‘entender la energía del yoga’. Para ello, comenzamos con ejercicios preparatorios, estiramientos sutiles, y respiraciones sencillas. Una vez que el cuerpo se va despertando y el cerebro va ampliando la capacidad de atención, se va complicando la práctica en tiempo y dificultad.

 

En discapacidad motórica, se adapta la práctica en el suelo o en posición sentada; en discapacidad intelectual y sensorial, se intenta poner el énfasis en el contacto con el cuerpo y la pelvis, así como mejorar la respiración.

 

¿Qué beneficios se obtiene de esta práctica?


Los beneficios de la práctica son muchos, pero podría resumirlos en que equilibra el tono muscular, ya que mantener las posturas ayuda a los músculos y tendones a estirar relajadamente (hipertonía) y a ejercitar la musculatura (hipotonía) debido a la resistencia suave que se da en las asanas; estira y alinea la columna flexibilizándola y tonificándola; relaja la tensión muscular y mejora la función general de los nervios; descontractura el diafragma y amplifica la respiración abdominal; aumenta la capacidad torácica y limpia los órganos respiratorios (pulmones, fosas nasales…); mejora la gestión de los procesos emocionales y equilibra el sistema nervioso central; desarrolla un rango mayor de movimiento y coordinación; aumenta la autoestima y la comunicación pues es una actividad diseñada especialmente para cada caso; mejora los procesos digestivos y disminuye el estreñimiento; favorece la consciencia corporal y la sensación del “yo”; favorece el contacto con el cuerpo, lo que permite habitarlo y explorar los límites entre el mundo y el yo; fortalece el sistema nervioso central, incrementando la salud general del alumno, además de ayudarle en la concentración en tareas; disminuye las conductas agresivas y auto destructivos, generando mayor control de la acción y del cuerpo a través de las posturas y la respiración; baja la impulsividad ante la estereotipia y patrones repetitivos; incrementa la adaptación al cambio, lo que permite tener en general una mayor calidad de vida y de relación con el entorno.


¿Cómo está funcionando la propuesta? ¿Hay reticencia por lo novedoso del proyecto?


Los resultados son claramente visibles en todos los casos, en algunos se ve en las primeras sesiones y en otros casos se necesita un mínimo de tres meses, pero en todos ellos se observan cambios con respecto a los beneficios que he detallado. Cada vez existe más evidencia científica de que el yoga ayuda y mejora la calidad de vida de las personas que lo practican. Desde Yogaespecial queremos apoyar esta evidencia, desarrollando un programa de investigación que estamos diseñando para dar rigor médico y científico a nuestro trabajo. Queremos dejar constancia de la seriedad de nuestro trabajo, hermanarnos con la ciencia, y por eso tenemos un programa de formación extenso en diferentes partes de España; muy pronto esperamos ser referente en nuestro país en demostrar que el yoga funciona para todos los colectivos, respaldados por datos cuantificables.

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