La Comisión Europea (CE) ha denunciado que "las denegaciones abusivas e injustificadas siguen siendo un problema" para los pasajeros aéreos con discapacidad o movilidad reducida, por ello, ha presentado unas directrices dirigidas a viajeros, compañías y aeropuertos de la UE con las que trata de "aclarar las nomas vigentes".
Según el comunicado emitido, la CE ha elaborado unas directrices que espera sean respetadas, con el objetivo de recordar los derechos de las personas con discapacidad cuando viajan en avión. Dichas pautas afectan a los viajeros de todos los aeropuertos de la UE y a las operaciones de las compañías aéreas de la UE en cualquier parte del mundo, así como a las compañías de fuera de la UE que viajan dentro de Europa o salen del continente.
"Se trata de aclarar las normas vigentes de la UE sobre los derechos de los pasajeros en el caso de las personas con discapacidad o movilidad reducida en el transporte aéreo. Se abordan los problemas existentes en 22 ámbitos en relación con el acceso no discriminatorio al transporte aéreo", recoge la nota de prensa.
El presidente del Foro Europeo de la Discapacidad (EDF), Yannis Vardakastanis, ha declarado que "una asistencia de calidad es muy importante para las personas con discapacidades y este extremo se aborda positivamente en las directrices interpretativas. La Comisión Europea ha optado por un planteamiento equilibrado y, por lo tanto, consigue proteger de manera proporcionada los intereses de los pasajeros con discapacidades o movilidad reducida".
Por su parte, Siim Kallas, Vicepresidente de la Comisión responsable de los Transportes , considera que "tener que vivir con discapacidad ya es lo bastante duro y no debería serlo todavía más cuando se llega al aeropuerto".
Dificultades e incoherencias
La Comisión Europea destaca que este sector social no sólo se ve afectado por "denegaciones demasiado frecuentes o restricciones injustificadas de las reservas o embarques basadas en motivos de seguridad poco claros", sino que también debe soportar la "falta de calidad o calidad desigual del servicio en Europa".
Y no sólo eso, las incoherencias alcanzan a los pasajeros que necesitan oxígeno médico a bordo de las aeronaves; al desconocimiento de los propios derechos; al bajo porcentaje (alrededor del 40%) de notificación previa de que se necesitará ayuda para viajar, notificación que reviste importancia crucial para que los proveedores de servicios puedan preparar la ayuda solicitada; la falta de aplicación armonizada del Reglamento por los organismos responsables de su cumplimiento, e ineficacia en la tramitación de las reclamaciones.
Directrices consensuadas
La CE destaca en su comunicado que las directrices son fruto de un debate "en profundidad con todas las partes interesadas: autoridades nacionales, sector aéreo -organizaciones de compañías aéreas y de operadores de aeropuertos- y asociaciones de consumidores y usuarios, sobre todo las que representan a las personas con discapacidad o movilidad reducida".
Con ello, Bruselas espera facilitar los viajes aéreos a las personas con discapacidad o movilidad reducida, ayudar a las compañías aéreas y a los aeropuertos a mejorar la aplicación del Reglamento, y asesorar a las autoridades nacionales para el control del cumplimento de la normativa.
Cermi
Por su parte, el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) ha criticado la actitud de la Comisión Europea que ante las deficiencias contrastadas de la vigente regulación europea sobre los derechos de los pasajeros aéreos con discapacidad se limita a lanzar aclaraciones y no entra en la cuestión de fondo, que pasa por reformar el reglamento europeo y mejorarlo sustancialmente.
A juicio del Cermi, la Comisión Europea desvía la atención con estos criterios aclaratorios, que son un mero gesto de buena voluntad, pero sin efectividad práctica, dictados ante la previsión de gran aumento de tráfico aéreo de personas con discapacidad con motivo de los Jugos Olímpicos y Paralímpicos de Londres 2012.
El Reglamento europeo aplicable en la materia, aprobado en 2008, es absolutamente insuficiente y debe ser revisado en buena parte para garantizar los derechos de los pasajeros con discapacidad. Los múltiples problemas detectados en estos años de aplicación no son por ausencia de claridad de las normas, sino por ser estas enormemente restrictivas, ya que en la gestación del Reglamento se impuso la visión de la industria aeronáutica.
La legislación europea ha de converger con la norteamericana, mucho más favorables a las personas con discapacidad y esto solo se conseguirá si la Unión Europea tiene el coraje político de emprender la reforma del vigente Reglamento, como exige el movimiento social de la discapacidad.
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