La Comunidad de Madrid, en colaboración con la Fundación Síndrome de Down, ha puesto en marcha un curso de formación en voluntariado específicamente dirigido a aquellas personas con discapacidad intelectual que desean emplear su tiempo libre en tareas altruistas y en actividades sociales que ayuden a mejorar la convivencia ciudadana.
Este seminario, impartido por la Escuela Regional de Voluntariado, pretende ser una iniciativa de oportunidades y de integración, al tiempo que persigue garantizar el derecho de estos ciudadanos a participar en la vida social de su comunidad.
Así lo explicó hoy el consejero de Asuntos Sociales, Salvador Victoria, durante la presentación del curso, que tuvo lugar en la residencia de mayores Nuestra Señora de Montserrat, donde ya acuden algunas personas con Síndrome de Down a realizar acompañamientos y otras labores de voluntariado con personas mayores.
Según datos que dio a conocer el consejero, en la actualidad 28 personas con discapacidad intelectual ya realizan labores de voluntariado en la Comunidad de Madrid. De ellos, 18 son personas con Síndrome de Down, mientras que el resto tienen otro tipo de discapacidad intelectual; además, en cuanto al perfil de los voluntarios, 16 son mujeres, 18 tienen entre 26 y 35 años y casi una veintena se ha decantado por actividades con niños, aunque también los hay que se dedican a las personas mayores (5), a las personas o familiares con Alzheimer (1) a ayudar a otras personas con discapacidad física (1) o a personas en riesgo de exclusión (1).
En este sentido, el consejero quiso dejar claro que lo importante de estas cifras no es si el número es elevado o no, sino que lo que ponen de manifiesto es que “se puede contar con ellos”.
Se invierten los papeles
La media de tiempo que dedican estos voluntarios a sus tareas es de dos horas y media con una frecuencia de una vez a la semana, lo que representa un importante grado de compromiso por su parte, algo que, según explicó el consejero durante la visita a la residencia, “redunda en un aumento de la autoestima de estas personas, en potenciar la autonomía de un colectivo que precisamente suelen ser los destinatarios de la acción voluntaria y, en definitiva, en mejorar la calidad de vida tanto de los voluntarios como de los beneficiarios de su labor”.
Las tareas que suelen realizar son acompañamiento de mayores en
residencias, apoyo en la merienda o en el cepillado de dientes de niños, ayuda en la preparación de los pequeños para que sus padres los recojan en una escuela infantil, refuerzo en juegos, visitas en hospitales a niños enfermos apoyo a familiares de personas con Alzheimer con actividades lúdicas o de ocio, ayuda a estudiantes con dificultades de movilidad, etc.
“Fomentando la integración de las personas con discapacidad logramos, por ejemplo, invertir los papeles, ya que personas que serían los receptores de la ayuda de los demás se convierten en quienes prestan ese apoyo a otras en situaciones más delicadas que ellos, con lo que también logramos un doble objetivo: que dejen de sentirse dependientes y que, por el contrario, se sientan útiles ayudando a otras personas”, explicó Victoria, quien también recordó que ayudar a los demás “es una opción personal y un derecho individual” que la Comunidad de Madrid se encarga de promocionar y promover.
Primeros alumnos
Bajo el título “Formación en habilidades técnicas creativas para la acción voluntaria de personas con discapacidad intelectual”, la Comunidad de Madrid abrirá esta primera edición del curso a 25 chicos con Síndrome de Down que recibirán una formación de 4 horas. Las sesiones, que han sido diseñadas con el asesoramiento de los profesionales de la Fundación Síndrome de Down para adaptarse a las circunstancias de los alumnos, se celebrarán los jueves 10 y 24 de mayo.
En ellas, los alumnos aprenderán conceptos como la solidaridad o el voluntariado, conocerán sus derechos y deberes, sabrán en qué actividades pueden colaborar y aprenderán a discernir cuáles son sus intereses personales, en qué actividades les gustaría participar y qué grado de compromiso pueden adquirir.
“Es una oportunidad excepcional para dar visibilidad a este tipo de voluntariado, con el que se demuestra, una vez más, que cada persona tiene unas capacidades únicas, útiles y fundamentales para nuestra sociedad, sostuvo el consejero, quien también añadió: “No me cansaré de repetir que una sociedad como la madrileña no puede permitirse el lujo de prescindir de la valía que tienen personas como los voluntarios que van a realizar este primer curso de formación”.