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Cubierta del libro

Entrevista

22 Mayo 2019

Julia García, escritora

“En Occidente, al contrario que en Rusia, tendemos a mimar demasiado al lector”

Esther Peñas / Madrid

Tres poemas multiusos de tres escritores rusos (Ars Poética). Es fácil saber qué nos encontraremos en el libro. Tres relatos versificados por Jesús Urceloy (Madrid, 1964) con un espléndido estudio introductorio sobre la literatura eslava escrita en ruso, a cargo de Julia García (Madrid, 1985). El pez dorado, de Pushink, El campesino y el oso (y la zorra), de Afanasiev, y La nariz, de Gógol. ¿Qué por qué son multiusos? Lean la entrevista.

El libro se presenta hoy, en la Biblioteca Miguel de Cervantes, en Pozuelo de Alarcón, a las 19 horas.

¿Por qué hay que leer a los escritores rusos?

La respuesta corta es porque son buenos escritores. La respuesta larga es porque ofrecen a la literatura aspectos que escritores de otros lugares no supieron procurar –aunque dieran otra amplia variedad de temas, estilos, formas o llámalo X. Digamos que los paradigmas de Rusia son distintos a los del resto del mundo. Hay que leer autores rusos como hay que leer japoneses, sudamericanos o africanos: tienen otra perspectiva más allá de la occidental, y no podemos permitirnos, en un mundo tan globalizado, quedarnos dentro de nuestra esfera más cercana.

¿Qué tienen que los distingue de otros cuentistas?

Basándome en lo que he leído, creo que juegan de forma distinta con la fantasía. Gracias a ella nos plantean situaciones inverosímiles pero en un marco realista, como puede suceder con Gógol, o su fantasía tiene más que ver con el segundo punto distintivo: la crudeza. Una forma de decir “las cosas son así, punto, te aguantas”, como hacen Pushkin y Afanasiev. También gracias a estas casi anti-moralejas juegan con el factor de la sorpresa o la incomprensión, que sería el tercer punto distintivo para mí. El final nunca es del todo el esperado, la trama no termina de sucederse de una forma predeterminada que podamos intuir, y cuando terminamos de leer, quizás nos quedemos pensando qué nos han querido contar exactamente. Eso no pasa con todos los autores que digamos, y menos en Occidente, donde tendemos a mimar demasiado al lector.

¿Cuál ha sido el criterio para seleccionar estos tres –Pushkin, Afanasiev y Gógol-? Y de ellos, ¿por qué estos tres cuentos y no otros?

Me gustaría dar una respuesta más romántica, pero la realidad es que originalmente se iba a hacer un único libro sólo para el relato de El pescador y el pez dorado, pero al encontrar fascinante no sólo el formato de transformarlo a poema si no esta clase de texto, buscamos más que pudieran ser adaptados y que resultaran igual de interesantes, pero cada uno con sus propias características. Así encontramos La nariz, de Gógol, y nos resultó curiosísimo cómo casi se adelantaba a la metamorfosis de Kafka con esa nariz huidiza que toma vida propia y ese tipo atormentado, además de que Gógol es sencillamente necesario dentro de un libro sobre literatura rusa por su crítica social. La historia de El campesino y el oso (y la zorra) nos pareció espectacular porque en principio parece un cuento clásico occidental, pero de pronto se pone casi existencialista y gira completamente la dirección y sentido del relato, y como Afanasiev es el gran recopilador de cuentos folklóricos rusos, sencillamente no podíamos dejarle fuera.
Es decir, la elección de los relatos vino de una fascinación hacia éstos por sus temas, pero también fue de la mano con la elección de autores. Podríamos haber incluido a otros, desde luego, pero éstos fueron los que más podían aportar como muestras de lo que la literatura rusa puede ofrecer –y además fueron los que más nos gustaron, para qué mentirnos.

¿Por qué estos tres poemas son ‘multiusos’?

Precisamente por lo que comentaba antes del factor de sorpresa o incomprensión. Dependiendo del significado que le demos a los textos –crítica social podría ser uno, existencialismo otro, y si alguien se atreve anima a cosechar rábanos después de leer El campesino y el oso (y la zorra), adelante–, podrán servirnos para una cosa u otra. Digamos que la amplitud de significados nos permite aplicarlos a distintos ámbitos y, por tanto, se vuelven poemas multiusos.
O también puede ser por algo más sencillo, más cotidiano: podemos leerlos tranquilamente en casa, o recitárselos a nuestros amigos para que se echen unas risas con nosotros. Poemas multiusos para comuniones, bodas y cumpleaños.

¿Cómo es la experiencia de trabajar con tu padre?

Muy buena y, ante todo, cómoda. Me ha dejado mucha libertad a la hora de escribir la introducción, y ha sido flexible con la velocidad a la he redactado. Me reconozco un tanto lenta, pero este proyecto me pilló mientras me dedicaba al Máster en Escritura Creativa que ahora mismo estoy finalizando, donde me exigen (y hacen bien) que escriba un buen puñado de textos al mes entre relatos, poemas, ensayos… Y ya se sabe, quien mucho abarca… Pero se sacó adelante, y se supo apretar, que es lo importante, además de pasarlo muy bien los dos mientras sacábamos el libro adelante.

El libro está dedicado ‘a toda la gente divertida’. ¿Cómo andamos los españoles de sentido del humor?

Según cierto infame anuncio de embutidos estas navidades, muy mal. Según mi opinión, mejor que bien. Sólo hace falta ver la que se lía en redes sociales cuando suceden los debates políticos previos a las elecciones. No queda títere con cabeza, en el mejor de los sentidos. Siempre hemos sabido hacer chiste de todo, reírnos de la vida, que es algo tremendamente importante para llevarla bien. Lo siento por ellos, pero aquellos que dicen que andamos mal de sentido del humor… no son a quienes está dedicado este libro.

¿Algún proyecto más a la vista?

Con mi padre, en principio, creo que no, aunque nunca se sabe porque este proyecto me lo propuso él una tarde mientras volvía a casa en el metro. 
En solitario siempre tengo cientos, aunque la perspectiva de publicar aún sea lejana para mí: una novela corta que estoy planeando, algunos relatos de ciencia-ficción, un puñadito de concursos a los que presentarme… Y mi clase del máster va a publicar un libro, con la ayuda de una profesora, en el que yo también he participado con un relato, ¡aunque no sé todavía cuándo se publicará! 
De todos modos, creo que, si eres escritor, no puedes permitirte la carencia de proyectos o se pierde el ritmo. Espero que alguno de todos los que tengo pendientes salga adelante.