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Erizo | Foto: Stephen Willis, Universidad de Durham

Salud

11 Dic 2018

Según un estudio

Los cultivos bioenergéticos pueden ser tan malos para la biodiversidad como el cambio climático

Servimedia / Madrid

Una expansión a gran escala en la producción de cultivos bioenergéticos podría ser tan perjudicial para la biodiversidad como el cambio climático en sí mismo, según un estudio realizado por ocho investigadores de Alemania y Reino Unido.

El estudio, publicado en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’, analiza los posibles impactos del cambio climático y el uso de la tierra en la biodiversidad de vertebrados de todo el planeta. Los autores argumentan que existe una necesidad urgente de considerar la biodiversidad antes de expandir tierras bioenergéticas como el cultivo de la palma aceitera, el maíz y la colza.

Las especies disminuirían sustancialmente su rango global como consecuencia de la expansión de las tierras de cultivo bioenergéticas combinadas con el cambio climático son la ardilla roja (46% de pérdida potencial), el erizo (44%) y el estornino común (15%), según los investigadores. En el ámbito mundial, ya se sabe que la producción de aceite de palma tiene un impacto perjudicial en las poblaciones de orangutanes.

El estudio, que se ha publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias, fue dirigido por el Centro de Investigación de Biodiversidad y Clima de Senckenberg y la Universidad Técnica de Munich, Alemania, en colaboración con la Universidad de Durham.

"Encontramos que la combinación del cambio climático y la expansión a gran escala de los cultivos de bioenergía podrían amenazar el 36% de los hábitats de todas las especies de vertebrados del mundo, incluyendo muchas que ya son objeto de importantes trabajos de conservación”, subraya Stephen Willis, del Departamento de Biociencias de la Universidad de Durham (Reino Unido).

Willis añade que, "si bien la bioenergía es claramente una herramienta importante para la mitigación del cambio climático, no se deben ignorar los impactos potenciales sobre la biodiversidad”.

"Una fuerte dependencia de la bioenergía para combatir el cambio climático podría producir resultados para la biodiversidad que son poco mejores de lo que ocurriría si no implementáramos estrategias de bioenergía, a pesar de las implicaciones del cambio climático. En cambio, deberíamos estar pensando en cómo reducir rápida y significativamente el consumo de energía si queremos proteger la biodiversidad", afirma.

ACUERDO DE PARÍS

Para cumplir con el Acuerdo de París, el objetivo es mantener el aumento de las temperaturas globales por debajo de dos grados centígrados por encima de los niveles preindustriales, muchos escenarios de mitigación del clima dependen de un mayor uso de bioenergía, que requiere la producción a gran escala de cultivos como el maíz, la colza y la palma de aceite.

Como parte de su estudio, el equipo comparó dos escenarios. El primero es un calentamiento global de aproximadamente 1,5ºC para el año 2100 y con un uso máximo de la bioenergía. En el segundo escenario, las temperaturas aumentan en 3ºC para 2100 y con un uso muy bajo de bioenergía.

Christian Hof, quien realizó el estudio en el Centro de Investigación de Biodiversidad y Clima de Senckenberg y ahora pertenece a la Universidad Técnica de Munich, recalca que "para limitar el cambio climático de esta manera tendríamos que cultivar cultivos de bioenergía en aproximadamente un 4,3% de la superficie terrestre mundial en 2100, que corresponde a casi una vez y media el área de todos los países de la UE combinados”.

"Esto afectaría gravemente la biodiversidad que se encuentra actualmente en estas regiones. La reducción de los efectos negativos del cambio climático logrado por el uso máximo de bioenergía no es suficiente para compensar esta pérdida de biodiversidad", agrega.

Los impactos de una expansión en las tierras de cultivo de bioenergía ya son evidentes. En las regiones tropicales, las plantaciones de palma aceitera tienen un impacto perjudicial sobre la flora y la fauna. En las zonas templadas, el reemplazo de otros cultivos con maíz ha afectado negativamente a las poblaciones de aves y mamíferos de tierras de cultivo.