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Foto de familia

Diversidad

1 Jul 2019

Activistas con discapacidad LGTBI

La discapacidad saca su orgullo

Blanca Abella / Madrid

En torno a la mesa del Cermi, a escasas jornadas de la celebración del día del Orgullo, se han sentado varias personas para compartir algunos momentos esenciales de sus vidas. Todas ellas relatan historias en las que emergen victoriosas el orgullo y la discapacidad, sin embargo también hablan de salir del armario a patadas, de ser ‘el garbanzo negro’ de la familia, de dolor y acoso, de la paliza recibida en plena calle por ser lesbiana y de la importancia de la terapia y el apoyo psicológico para discurrir por este arco iris. Álvaro, Mónica, Mª Ángeles, Uge, Jesús, Héctor e Isabel cuentan su experiencia como personas con discapacidad LGTBI y reclaman, ante todo, visibilidad, libertad y respeto.

Héctor Santana, joven gay con discapacidad intelectual de Plena inclusión“No hay herramienta que nos dé más poder que ser visibles”, asegura Uge Sangil, presidenta de la Felgtb, y sobre todo en tiempos difíciles, según añaden casi todos los componentes de esta mesa en clara referencia a la situación política. “Siento que es un momento político muy complicado y los discursos de odio van a más y no lo podemos permitir, hay que seguir luchando para lograr una sociedad más justa y libre y hay que trabajar mucho desde el activismo”, explica Mónica Rodríguez, consejera de la CNSE.

Para Héctor Santana, joven gay con discapacidad intelectual de Plena inclusión, el día del orgullo es muy emotivo, pero sobre todo “necesario para reivindicar un futuro mejor de tolerancia y respeto”. Y a juicio de Isabel Quintairos, del Comité Primera Persona de Feafes Galicia, “hay que establecer foros y unir estrategias de voluntades y colectivos, además de mostrar a la sociedad que las personas con enfermedad mental somos seres sexuales”. 

En la mesa, organizada por el CERMI y la Felgtb y moderada por José Manuel González Huesa, director de cermi.es semanal y director general de Servimedia, se insiste en la importancia del momento político y la necesidad de manifestarse unidos. Jesús González, de Fundación ONCE, asegura que la situación está muy complicada, “por ese ambiente de la extrema derecha que está infiriendo miedo a determinadas personas que temen salir a la calle y manifestar su condición LGTBI, pero no solo por lo político sino también por la propia sociedad en sí, creo que hay un grave problema con la educación y la enseñanza, en el colegio, en los centros educativos, y la educación por parte de las familias, que para mí es la gran barrera de las personas LGTBI con discapacidad”. 

Discapacidad LGTBI

A pesar de los miedos, el discurso de odio y las dificultades que expresan las personas con discapacidad LGTBI de esta mesa, también se oyen voces de esperanza, como la de Álvaro Gárriz, técnico de comunicación interna de Ilunion, que asegura que “la sociedad es cada vez más consciente de la necesidad de visibilizar al colectivo LGTBI, aunque si sumamos la variante de discapacidad, cambia un poco y cuesta más integrarla, de ahí la oportunidad de celebrar este tipo de foros como el que hoy celebramos”.

“Cuando integras la variante discapacidad hay mucho ocultismo y así lo he vivido yo”, asegura Mª Ángeles Blanco, asesora jurídica de Aspace, quien relata una difícil historia personal que culmina hoy con su testimonio público, en el que habita el dolor y el pánico, además de la discriminación y la violencia. Sin embargo hoy se siente ya fuerte y anima a los demás a ser valientes, “a construirte a ti mismo y luchar”. Asegura también que este encuentro en torno a la mesa del Cermi es muy importante “porque en mi trabajo, por ejemplo, los hombres y mujeres con discapacidad no se atreven a decir que son homosexuales”, aunque reconoce que en los últimos tiempos se está haciendo un esfuerzo importante en el entorno Aspace: “El año pasado se trabajó especialmente el tema de la sexualidad y la idea de salir de una línea de infantilización y comenzar un camino hacia ese reconocimiento a la elección sexual; se está trabajando con bastante potencia y los resultados irán llegando poco a poco”.

Mónica Rodríguez asegura que en la CNSE “tenemos mucha aceptación y respeto a la diversidad”, ya que la comunidad sorda es “muy abierta y está muy visibilizado el colectivo LGTBI”.  Es más, ella con cinco años ya tenía clara su orientación sexual y siempre ha actuado con la misma naturalidad en su entorno. Donde quizás ha tenido más problemas es precisamente fuera de esa comunidad sorda, por eso considera necesario la unión y el activismo de todos los presentes en la mesa, “cada cual en su ámbito es fundamental que sirva como referente de activismo”, afirma. 

El activismo de cada uno, poco a poco, en sus entornos, familias y amigos, es también la opción necesaria que expone Isabel Quintairos, quien sufrió una terrible discriminación al casarse con una mujer y ser expulsada de su trabajo. Tiempo después, debido a la “catastrófica” situación que vivió adquirió una enfermedad mental que, finalmente, le condujo hasta Feafes y a la Felgtb, donde ejerce parte de su activismo.  “Encontré apoyos de personas y organizaciones que no sabía que existían, la más importante fue la LGTBI y entonces me convertí en activista. Aunque fue una salida del armario a patadas fue positivo porque me puso en contacto con organizaciones que trabajan mucho por las personas con discapacidad y del colectivo LGTBI”. 

En una postura también crítica, Jesús González asegura que el movimiento social de la discapacidad “ha armarizado al colectivo desde hace tiempo pero sin darse cuenta y sin quererlo”. Explica, sin embargo, que hay muchos colectivos que han avanzado desde hace ya mucho tiempo en esta cuestión, como son la CNSE o Plena inclusión. 

Uge Sangil trabaja en el mundo de la discapacidad y relata cómo hace no mucho asistió a un curso sobre sexualidad donde los temas centrales eran la prevención del embarazo y las enfermedades de transmisión sexual. Se muestra sorprendida y asegura que “la sexualidad es más que eso, es placer, amor, es una parte de nuestra vida, como respirar”. Pero se felicita porque en los últimos tiempos ya se habla de LGTBI y discapacidad, “hemos avanzado mucho”. Como ocurrió hace unos meses en Canarias, donde asistió al primer congreso sobre diversidad sexual de Plena inclusión: “Es verdad que en el mundo de la discapacidad hay mucho  paternalismo en las familias, son demasiado protectoras, pero en este congreso había personas con discapacidad intelectual que hablaban en primera persona y les decían a las familias, ‘dejadme ser, dejadme elegir’; durante toda una mañana solo repetían eso y creo que las personas con discapacidad cada día más están teniendo voz propia y decidiendo que ésta es su vida”. 

Empresas y diversidad

Uge Sangil, presidenta de la Felgtb, y Jesús González, activista con discapacidad LGTB“Hay un antes y un después cuando trabajas en una organización en la que la diversidad es la gran familia y cada uno somos diferentes”, asevera Jesús González, que sin embargo reconoce que “en líneas generales, hay todavía mucho desconocimiento sobre la diversidad, tanto sobre la discapacidad como sobre el colectivo LGTBI, porque lo ven como una ruptura en la cotidianeidad de la empresa, cuando en realidad lo que ocurre es que al entrar en una empresa la diversidad, se hace mucho más rica y completa. De hecho ya hay departamentos, en grandes compañías, que se llaman departamento de la diversidad”.

Así lo entiende también Álvaro Garriz, quien explica que en su empresa han celebrado la semana de la diversidad, con una ponencia específica dedicada al colectivo LGTBI, y asegura que “las empresas deben ser referentes a la hora de visibilizar y posicionar este colectivo”. Y a su vez Mª Ángeles Blanco afirma que ha realizado alguna investigación relativa a este tema y “ciertos estudios han demostrado que la diversidad aporta valor a la empresa”. 

Isabel Quintairos, por su parte, apunta el caso gallego, donde según afirma “en general el empresariado es muy reacio a contratar a personas con discapacidad y del LGTBI ni se habla”. En el caso de la Felgtb, Uge Sangil explica que cuentan con un proyecto desde hace años con el que evalúan el trabajo que hacen las empresas en favor de la diversidad LGTBI y afirma: “Cada vez hay más empresas que se unen a este proyecto y que trabajan de manera transversal el tema de la diversidad sexual”.

Es necesario, por tanto, avanzar en la intersección LGTBI-Discapacidad, tal y como señala el delegado del Cermi de Derechos Humanos, Jesús Martín, quien asegura que “la empresa tiene que ser una catalizadora de los derechos humanos, pero la diversidad es algo más profundo que cumplir la cuota de reserva o salir con una carroza el día del orgullo; las personas con discapacidad siempre hemos sido un colectivo minorizado respecto a nuestros deseos sexuales y tenemos que hacer más sesiones de este tipo para que nos vean y para que los entornos laborales también lo incorporen de manera eficaz”.

Así pues, en estos tiempos revueltos, es todavía más importante permanecer unidos y hacerse fuertes: “Hablo de unidad, pero no solo del colectivo LGTBI, también de otros sectores como la discapacidad; hablo de interseccionalidad, de trabajo transversal, porque las personas LGTBI estamos en todos los espacios sociales”, afirma Uge Sangil.

 

(Reportaje publicado en 'cermi.es'  352)