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Paloma y Pilar Gómez-Borrero

Entrevista

24 Jun 2019

Pilar Gómez-Borrero publica el libro ‘Si vas a Roma, llama a Paloma’ para mantener viva la memoria de su tía

“El cariño de la gente le daba gasolina para levantarse y tener una actividad frenética”

Patricia Encinas / Madrid

‘No me olvidéis’, así rezaba el último whatsApp de la periodista Paloma Gómez Borrero antes de fallecer de manera casi imprevisible. Fiel a este deseo, su sobrina Pilar, una de las personas que mejor la conocía , ha recopilado en el libro ‘Si vas a Roma,  llama a Paloma’,  muchas de sus historias de vida y fotografías inéditas. Una forma de seguir con ella  y de acercar al gran público el retrato más humano de una mujer especial de la que todo el mundo hablaba bien y  a la que por encima de todo, le gustaba ayudar.

¿Cómo surge la idea de escribir?

Para mi tía su peor pesadilla era tener que estar ingresada sin poder hacer la actividad diaria y seguir su agenda, que siempre era bastante intensa. Empezar a recoger sus historias fue la manera de pasar lo que creíamos iban a ser unos días de hospital duros. Mi padre le dijo: Paloma, ¿con la cantidad de historias que tienes por qué no las grabamos, por qué no recuperamos los personajes tan interesantes que has conocido durante tantísimos años? Yo le dije que me encargaba de transcribirlo. Primero hicimos un listado de todas las personalidades y evidentemente salían cinco papas, ministros, actores, deportistas… aunque la verdad es que nos dio tiempo a grabar muy poquitas porque en catorce días desde que ingresó murió.

¿Sabía ella que era su último testimonio?

En principio le dijeron que tenía un cáncer de hígado y que estaba bastante avanzado, pero siempre hablábamos de tratamientos. No pensábamos que iba a ser tan inminente y al principio, creo que ella tampoco. Ya en los últimos días yo la veía distinta, con los deberes hechos, preparada y asumiendo que era el final.  

¿Cómo es posible que en uno de sus últimos whatsApp pidiera que no la olvidaran? ¿Alguien tan especial como ella dudaba de su capacidad de permanecer en el recuerdo?

Envió a su grupo de amigas y conocidas este mensaje un poco como despedida. Creo que es un indicio de que en los últimos días ella sabía que estaba muy malita, aunque nunca se quejó. Era una persona súper generosa y exprimía la vida haciendo mil cosas. A ella le gustaba mucho hacer favores, ser útil, informar… Disfrutaba tanto con la gente, con tanta actividad que en el fondo su premio realmente era el cariño de la gente. Es lo que le daba gasolina para levantarse por la mañana y tener una actividad frenética. Pensar que podían olvidarla era lo que más le dolía.

Con este libro contribuyes a su deseo de perpetuar su memoria… ¿Qué acogida está teniendo?

Muy buena. La verdad es que cada vez que sale el nombre de mi tía todo el mundo da muestras de cariño, pronuncia palabras positivas, grandes elogios y esto ha tenido un doble resultado. Por un lado, para la familia ha sido una manera de retener   la esencia de cómo era mi tía y cómo contaba las cosas, que era realmente lo que la hacía única, porque era una magnífica profesional y una persona increíble, pero, además, era muy amena y divertida. Era especial.  Por otro lado, a mí personalmente este libro me ha ayudado a asimilar su pérdida. Trascribir, ver vídeos suyos, escuchar sus conferencias para que quienes lean el libro la estén escuchando, ha sido como seguir con ella y ahora todo lo que conlleva la promoción, también. La acogida está siendo muy buena porque realmente todo el mundo la recuerda con cariño y está yendo muy bien.

No deja de sorprender que los afectos de los que gozaba y goza provengan de personas tan dispares, con ideologías tan distintas ¿Cuál es el secreto?

Ella trataba a todas las personas como personas y todas por igual.  Había una frase suya que siempre me ha gustado mucho que puede resumir un poco el secreto de su éxito entre personas tan diversas, siempre decía: “en la vida no hace falta contradecir, basta contrapensar y yo he contrapensado mucho y he contradicho poco”. No generaba confrontación. Daba su opinión, defendía su postura, pero no entraba en conflicto. Para ella todo el mundo aportaba algo, todo el mundo era interesante y con ese planteamiento es difícil que te crees enemigos.

Ella tuvo que pelear en un mundo de hombres y aun así salió victoriosa…

Es un ejemplo de perseverancia, de esfuerzo, de trabajo. Mi tía desde el principio tenía muy claro que quería hacer periodismo. Para mi abuela que tenía tres hijos era su única niña y la que pisaba menos la casa porque era la que se buscaba la vida. Siempre lo intentaba conseguir lo que quería, y demostró que quien trabaja, trabaja, trabaja termina consiguiéndolo. 

De todas esas anécdotas que recoges en tu libro y esas fotografías inéditas ¿Con cuál te quedarías?

Me quedaría con la de la capa  de tuno de Víctor que es la única del libro que no saca una sonrisa pero que retrata cómo era mi tía.  Durante el primer viaje de Juan Pablo II a España, que venía que un programa extenso y milimétricamente ajustado, mi tía recibe tres días antes la carta de una señora diciéndole que su hijo Víctor, que era estudiante de medicina, deseaba haber visto al papa cuando viniera a Madrid, pero había muerto y habían encontrado una carta de él pidiendo que cuando viniera el papa le entregaran su capa de tuno. Mi tía recibe esa carta y no sabía cómo hacerlo. El caso es que cuando van en el avión el papa la llama y le dice Paloma, por fin estaré en tu país. Ella le dice por favor, santidad, no se baje sin leer esta carta y le da la carta de la madre de Víctor. El viaje continúa y cuando llegan a Alba de Tormes, están locutando todo el viaje y de repente ven a una señora vestida de negro con mantilla una capa de tuno que se acerca al papa mientras la tuna de la universidad de Salamanca está tocando clavelitos y entregándole la capa. Es la única que sabía que no estaba en programa y que estaba pasando. Ella lo contaba diciendo que en esa capa estaban todos los estudiantes y todas las familias españolas y al fin el papa tuvo la capa de Víctor.  Mi tía siempre que podía te hacía un favor, y si no podía lo intentaba. Ese espíritu de ayudar siempre a la gente, de conseguir los deseos de los demás que tenía me dio la idea de hacer que la Fundación Pequeño Deseo cumpla los anhelos de los niños enfermos; concretamente de aquellos cuyo deseo sea ir a Roma  a ver una audiencia del Papa. De ahí vino la idea de que el libro fuese solidario.

En cuanto a la fotografía, me quedaría con la está toda la familia en el 50 aniversario de su matrimonio en Roma.  Fue un día muy especial, aunque en realidad, si tengo que elegir la que más me gusta, es la que estoy con ella con unos sombreros en un espectáculo de La CubanA. Esa imagen refleja cómo era mi relación con ella.  Nos íbamos todas las semanas a un estreno de teatro, a algún sarao… son esas noches que tanto echo de menos, divertidas, amenas y culturales.

¿Por qué has decidido renunciar a los beneficios del libro?

Detrás de este libro hay mucho trabajo y también mucho dinero porque conlleva muchos gastos. Cuando hemos conseguido beneficios para llevar a una niña a Roma de la Fundación Pequeño Deseo trasplantada de corazón, yo la quise acompañar y todos esos gastos corrieron de mi cuenta. Pero son tantas las satisfacciones que me está reportando que creo que está más que pagado. Realmente la cantidad de historias de mi tía que la gente me está contando a raíz de su publicación y con el cariño que lo hacen, es algo que no tiene precio y realmente ese era el objetivo, que la mantuviéramos en el recuerdo y así lo he considerado.

¿Cuál será el próximo deseo que se vea cumplido gracias al libro?

Cuanto más se venda, más posibilidades tendremos de hacer un viaje a Roma con otro niño que desee ir a Roma a ver una audiencia del papa. Los deseos son los que piden los niños y no se pueden programar ni falsear, y es cierto que no salen todos los días niños que estén enfermos, que puedan viajar y que quieran además ir a Roma a ver al papa.