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Biodiversidad

Biodiversidad

24 Abr 2020

Estados Unidos y Europa, donde bajan y suben más en todo el mundo, según un estudio

El planeta pierde un 24% de insectos en tierra y gana un 38% en agua dulce en 30 años

Redacción / Madrid

El número de insectos que viven en zonas terrestres ha disminuido un 24% en los 30 últimos años y ha aumentado un 38% en agua dulce, y sus poblaciones mundiales reflejan tendencias locales bastante variables. Ésa es la principal conclusión del mayor estudio sobre poblaciones de insectos realizados hasta ahora, a partir de 166 trabajos de campo realizados en 1.676 sitios en todo el mundo. Los resultados, publicados en la revista 'Science', muestran que las tendencias mundiales de las poblaciones de esos animales son muy variables espacialmente y reflejan tanto un declive como un crecimiento.

Concretamente, la abundancia de insectos que viven siempre en zonas terrestres (como mariposas, saltamontes y hormigas) ha caído una media de 0,92% por año, mientras que los que pasan parte de su tiempo en agua dulce (como mosquitos y moscas de mayo) ha aumentado un 1,08% anual, lo que se deba posiblemente a políticas efectivas de protección del agua.

El estudio, dirigido por investigadores del Centro Alemán para la Investigación Integrativa de Biodiversidad (iDiv) y las universidades germanas de Leipzig y Martín Lutero de Halle-Wittenberg, llena las lagunas de conocimiento clave en el ámbito de los insectos.

En los últimos años se han publicado varios estudios que muestran una disminución dramática en el número de insectos a lo largo del tiempo. El más destacado, de las reservas naturales en Alemania occidental y publicado en 2017, sugirió una caída notable de la biomasa de insectos voladores (un 75% de disminución en 27 años). Ello provocó una tormenta mediática que sugirió un 'apocalipsis de insectos' generalizado.

Desde entonces, ha habido varias publicaciones de seguimiento de insectos en diferentes lugares en todo el mundo, la mayoría mostrando fuertes descensos, otras menos, y algunas incluso reflejando aumentos. Sin embargo, hasta ahora nadie ha combinado los datos disponibles sobre las tendencias de abundancia de insectos en todo el mundo para investigar cómo de generalizadas y severas son las caídas de población de esos animales.

TIERRA Y AIRE

Un equipo internacional de científicos colaboró para recopilar datos de 166 encuestas a largo plazo realizadas en 1.676 sitios en todo el mundo entre 1925 y 2018, con el fin de investigar las tendencias en la abundancia de insectos (número de individuos, no especies).

El análisis revela una gran variación en las tendencias, incluso entre sitios cercanos. Por ejemplo, en países donde se han realizado muchos estudios de insectos, como Alemania, Reino Unido y Estados Unidos, algunos lugares experimentaron descensos, mientras que otros muy cercanos indicaron que no hubo cambios o incluso aumentaron. Sin embargo, cuando se combinaron las tendencias en todo el mundo, los investigadores encontraron que la abundancia total de insectos estaba cambiando en promedio a lo largo del tiempo.

Roel van Klink, científico de iDiv y la Universidad de Leizpig, subraya que una caída de un 0,92% anual puede no parecer mucho, pero en realidad significa un 24% menos de insectos en 30 años y un 50% menos en 75 años". "Los insectos declinan de una manera tranquila y no nos damos cuenta de un año para otro. Es como volver al lugar donde creciste. Sólo porque no has estado allí durante años, de repente te das cuenta de cuánto ha cambiado y muy a menudo no para mejor", explica.

El mayor declive de insectos terrestres está en el oeste y el medio oeste de Estados Unidos y en zonas de Europa, particularmente en Alemania. En general, para Europa las tendencias se han ido volviendo más negativas con el tiempo, con descensos más fuertes desde 2005.

Respecto a la posible 'disminución de insectos', los medios de comunicación a menudo se refieren al 'fenómeno del parabrisas', esto es, la percepción de la gente de que ahora hay menos insectos salpicados en las lunas delanteras de sus coches en comparación con hace algunas décadas.

El nuevo estudio confirma esa percepción. "Muchos insectos pueden volar y son los que impactan con los parabrisas de los automóviles. Nuestro análisis muestra que los insectos voladores han disminuido en promedio. Sin embargo, la mayoría de los insectos son menos visibles y viven fuera de la vista: en el suelo, en las copas de los árboles o en el agua", apunta Jonathan Chase, del iDiv y la Universidad Martin Lutero de Halle-Wittenberg.

Los investigadores también analizaron datos de muchos de esos hábitats ocultos. De media, hay menos insectos viviendo en la hierba y en el suelo ahora que en el pasado, algo parecido a lo que ocurre con los que vuelan. Por el contrario, los que residen en las copas de los árboles se han mantenido prácticamente sin cambios.

AGUA DULCE

Por otro lado, las poblaciones de insectos que viven parte de sus vidas bajo el agua dulce han aumentado una media anual de 1,08%, lo que representa un 38% más en 30 años. Esta tendencia es especialmente positiva en el norte de Europa, el oeste de Estados Unidos y, desde principios de la década de 1990, en Rusia.

"Estos números muestran que podemos revertir estas tendencias negativas. En los últimos 50 años se han tomado varias medidas para limpiar nuestros ríos y lagos contaminados en muchos lugares del mundo. Esto puede haber permitido la recuperación de muchas aguas dulces poblaciones de insectos. Nos hace tener la esperanza de que podemos revertir la tendencia de las poblaciones que actualmente están disminuyendo", comenta Chase.

Van Klink agrega que "las poblaciones de insectos son como troncos de madera que se empujan bajo el agua". "Quieren subir, mientras los empujamos más hacia abajo. Pero podemos reducir la presión para que puedan volver a subir. Los insectos de agua dulce han demostrado esto es posible. Simplemente, no siempre es fácil identificar las causas de los descensos y, por lo tanto, las medidas más efectivas para revertirlos. Y estos también pueden diferir entre ubicaciones", añade.

Aunque los científicos desconocen con certeza por qué hay esas tendencias de población, tanto negativas como positivas, sugieren algunas razones. Lo más importante es que la destrucción de los hábitats naturales, particularmente por la urbanización, está asociada con la disminución de los insectos terrestres.

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