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Composición de cómo fue la Antártida

Evolución

6 Abr 2020

Los científicos hallaron evidencias de suelos forestales a menos de 900 kilómetros del Polo Sur

Una selva tropical creció en la Antártida hace 90 millones de años

Servimedia / Madrid

A menos de 900 kilómetros del Polo Sur creció una selva tropical hace 90 millones de años, lo que sugiere que la Antártida tenía un clima excepcionalmente cálido en tiempos prehistóricos. Así se recoge en un estudio realizado por investigadores del Centro Helmholtz de Investigación Polar y Marina del Instituto Alfred Wegener (Alemania) y el Imperial College de Londres y la Universidad de Northumbria (Reino Unido), y publicado en la revista ‘Nature’.

Los científicos hallaron evidencias de suelos forestales a menos de 900 kilómetros del Polo Sur durante el periodo Cretácico. El análisis de raíces, polen y esporas en perfecto estado de conservación en el fondo marino de ese lugar del planeta muestra que el mundo era entonces mucho más cálido de lo que se pensaba, con bosques tropicales en la Antártida similares a los que hay ahora en Nueva Zelanda.

El trabajo también sugiere que los niveles de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera fueron más altos de lo esperado durante el Cretácico medio (hace entre 115 y 80 millones de años), lo que desafía los modelos climáticos de esa etapa.

El Cretácico medio fue la época del apogeo de los dinosaurios y también el periodo más cálido de los últimos 140 millones de años, con temperaturas en los trópicos de hasta 35ºC y un nivel del mar que era 170 metros más alto que el actual.

Sin embargo, poco se sabía sobre el medio ambiente de ese momento al sur del Círculo Antártico. Ahora, los investigadores han descubierto evidencias de una selva tropical templada en la región, pese a que la noche polar presidía cuatro meses al año, lo que significa que no había luz solar que diera vida durante un tercio de cada año.

TEMPERATURAS MEDIAS

La evidencia de la selva tropical proviene de un núcleo de sedimentos extraídos del lecho marino cerca de los glaciares Pine Island y Thwaites (Antártida Occidental) en 2017.

El equipo escaneó con tomografía computerizada (TC) una sección del núcleo que les llamó la atención por su extraño color y descubrió una densa red de raíces fósiles que estaba tan bien conservada que se podían distinguir las estructuras celulares individuales.

La muestra contenía innumerables rastros de polen y esporas de plantas, incluidos los primeros restos de plantas con flores que se hayan encontrado en esas altas latitudes antárticas.

Los investigadores descubrieron que la temperatura media anual del aire era entonces de unos 12ºC y que el promedio en verano llegaba a 19ºC. Las temperaturas del agua en ríos y pantanos alcanzaron hasta 20ºC y la cantidad e intensidad de lluvia en la Antártida Occidental fueron similares a la de la actual Gales.

"Durante las evaluaciones iniciales a bordo, la coloración inusual de la capa de sedimento rápidamente llamó nuestra atención; claramente difería de las capas superiores", apunta Johann Klages, geólogo del Centro Helmholtz de Investigación Polar y Marina del Instituto Alfred Wegener, y primer autor del estudio.

Para reconstruir el entorno de este bosque preservado, el equipo evaluó las condiciones climáticas en las que viven los descendientes modernos de las plantas, así como analizó los indicadores de temperatura y precipitación dentro de la muestra.

ALTA CONCENTRACIÓN DE CO2

Ulrich Salzmann, paleoecólogo de la Universidad de Northumbria, utilizó el polen y las esporas preservadas para reconstruir la vegetación y el clima del pasado. Describe el proceso de reconstrucción de entornos y climas pasados como similar a trabajar en un enorme rompecabezas que revela una imagen detallada del pasado paisaje antártico.

"Fue particularmente fascinante ver el polen fósil bien conservado y otros restos de plantas en un sedimento depositado hace unos 90 millones de años, cerca del Polo Sur", recalca, antes de añadir: “Los numerosos restos de plantas indican que la costa de la Antártida Occidental era, en aquel entonces, un denso bosque templado y pantanoso, similar a los bosques que se encuentran hoy en Nueva Zelanda".

Los investigadores concluyen que hace 90 millones de años el continente antártico estaba cubierto de vegetación densa, no había masas de hielo terrestre en la escala de una capa de hielo en la región del Polo Sur y la concentración de CO2 en la atmósfera fue mucho más alto de lo que se suponía anteriormente para el Cretácico.

"Antes de nuestro estudio, la suposición general era que la concentración global de dióxido de carbono en el Cretácico era de aproximadamente 1.000 partes por millón (ppm). Pero en nuestro modelo se necesitaron niveles de concentración de 1.120 a 1.680 ppm para alcanzar las temperaturas promedio en ese entonces en la Antártida", indica Klages.