Compartir en redes sociales

Rakel Mateo

Clasificación

2 Feb 2024

Lleva un año trabajando para ello

La triatleta paralímpica Rakel Mateo lucha por mantenerse clasificada para competir en París 2024

Redacción / Madrid

Rakel Mateo es una triatleta que ha competido en los Juegos Paralímpicos de Río 2016 y Tokio 2020. La mayor meta que ha cruzado posiblemente sea curarse de una anorexia; con dos piernas y con una sola; con muletas y sin ellas; con prótesis fija y articulada. Pero aún le queda una prueba por superar: competir en los Juegos Paralímpicos de París que se celebrarán este verano.

Esta vizcaína lleva todo un año preparándose para clasificarse entre la élite de los triatletas paralímpicos. En estos momentos, ocupa la octava posición dentro una lista de nueve clasificadas. Mateo está acostumbrada a batir su propia marca personal.

En los últimos campeonatos o Juegos Paralímpicos en los que ha participado “siempre he tenido algún percance”. Debutó en Río 2016 tras sufrir un accidente que le dañó gravemente la pierna y superar una década de anorexia. Llevaba muy poco tiempo entrenando, “pero crucé la meta apoyada sobre las muletas. No sé ni cómo llegué”, relataba hace un año a 'Discamedia.es'.

Contra todo pronóstico, se clasificó y participó en Tokio 2021, apenas seis meses después de haberle amputado la pierna. A veces se sorprende de su capacidad de sobreponerse. “No sé ni cómo mi cuerpo es capaz de responder teniendo en cuenta el maltrato que sufrió por este trastorno alimentario”.

Desde que regresó de la capital nipona, ha estado "luchando hasta el día de hoy por una plaza para competir en París”. El año 2023 fue “en el que menos percances" tuvo, si bien reconoce que le "han pasado ¡tantas cosas!".

Después de Japón, participó en las Series Mundiales de Triatlón. Entonces descubrió un bulto en el muñón, “una bolsa de cuatro centímetros que había crecido en el interior”, explica. Vuelta a pasar por quirófano y a quedar fuera del circuito durante un año.

Rakel es una virtuosa en el arte de caer y levantarse. “¡Y volvemos a empezar!”, se dice a sí misma con optimismo. “Este pasado verano en una competición en bicicleta tuve una caída y me rompí tres costillas, pero eso no es nada”. Quedan poco más de siete meses para comprobar si obtiene su pasaje en el vuelo a París. “A ver si hay suerte y no me sucede nada más y me libro”, dice con cierto sarcasmo. Hay quienes piensan que es “algo pesimista”, pero Rakel, curtida en lesiones y otras desventuras, asegura estar “mentalizada y preparada para aceptar lo que venga”.

Rakel Mateo, en la disciplina de natación | Foto cedida por Rakel Mateo

LA MEMORIA DEL CUERPO

Capaz de adaptarse a cualquier adversidad, Rakel ha comprobado en los últimos entrenamientos que la nueva prótesis articulada que han diseñado para ella “no termina de encajar”, especialmente cuando se trata de la disciplina de carrera a pie.

“En este tiempo he estado probando el prototipo y me he dado cuenta de que puedo ser más rápida corriendo sin ella”. Tras 20 años batiendo récords “con la pierna rígida”, reconoce que su cuerpo tiene memoria y pese a que es “un gesto antinatural” sé que puedo ser “más rápida sin la prótesis”. Volver a competir como lo hacía antes le produce “menos fatiga y dolores musculares”.

Los Juegos Paralímpicos de París que empiezan el 28 de agosto tienen dos jornadas asignadas para el triatlón; y concretamente “el 1 de septiembre me tocaría competir por mi categoría”. En plena recta final, a esta deportista le espera un apretado calendario de encuentros deportivos que se suceden vertiginosamente en el calendario.

“A veces, no puedes estar en dos competiciones a la vez y tienes que elegir en cuál participar”. Por ejemplo, este próximo mes de marzo irá a Abu Dhabi, después a Vigo y más adelante, a Swansea, en Gales.

En función del resultado de su paso por las competiciones puntuables para la clasificación paralímpica a lo largo de todo un año (julio de 2023 a julio 2024), Rakel podrá mantener, o incluso mejorar, su octava posición “dentro de la lista de las nueve candidatas”. Todo un garante de su participación en los Juegos Paralímpicos.

Esta incombustible mujer no deja de reinventarse: con la pierna rígida, ayudada de muletas o sin ellas, con o sin prótesis; pero siempre con la mirada fija en un objetivo, París 2024.