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  • “Todo nace de la luz, incluso la noche”

    Imaginen un territorio ceniciento, con una luz que no calienta, donde huele a derrota e incertidumbre, un lugar en el que el tiempo envisca habitantes (también lectores), una ciudad que podría ser prontuario de catástrofes, pero con la dignidad de lo bello impregnando cada una de sus calles. Más o menos, Nox.

  • “El arte no se juzga: se contempla”

    La mirada de la esfinge (OléLibros) es una antología del novísimo José María Álvarez (Cartagena, 1942) dividida en dos capítulos interconectados y vinculados entre sí, acaso indisolubles, la voluptuosidad de las ganas (‘Las huellas del deseo’) y el amor (‘Imposible terciopelo’). El vaso comunicante: el cuerpo, cáliz que recibe.

  • “El fracaso y los años regalan la ventaja de devolvernos la libertad si alguna vez la perdimos”

    Yo escribo la noche (Chamán editorial) es un poemario que desde su título vindica el modo y el lugar de la escritura de cuanto nos enseñó Pizarnik para recibir el badajo de los versos de Mujica, un poeta trapense de versos descalzos.

  • Bruno Jacobs, un marino en asombro

    Lo suyo es una mirada de salitre, rocosa, en jergón de algas. Con una cierta pleamar gaditana, en concatenación de línea de costa. Bruno Jacobs. No digamos más de este poeta. Su nombre. Hablemos de algunos resplandores suyos. De su obra –con perdón-. De parte de ella. 

    Frente al deslumbramiento, la luz del candil que ha de avanzar para ver el contorno del prodigio. 

  • “Darse cuenta de que una no está sola, al final, nos devuelve la calma”

    Pangea (Adeshoras) es un poemario en el que las mujeres fuera del tiempo son capaces de enfundar el movimiento exacto que las convoca, las nombra, las cumpla.

  • “Se nace para perseverar en el desgaste, porque desgastarse no es otra cosa que seguir insistiendo, vivir”

    Formas de niebla (Adeshoras editorial) es un poemario con cierto aroma épico, cierta rotundidad de sillares monumentales, cierta taciturna ironía, cierta solemnidad de maneras, cierto descreimiento.

  • “Cualquier forma de luz es fundamental”

    Dichoso aquel que no se acostumbra a lo que le rodea, que repara como por vez primera en los pequeños acontecimientos: un rayo de luz que se filtra, un paseo con cadencia de atardecer, la promesa de una mañana que se abre… dichoso aquel que vive en un presente en el que el pasado se cumple y se despliega.

  • Valentine Penrose o el hermetismo órfico del verso

    Valentine Penrose. Acaso no les diga gran cosa el nombre.

  • “Los versos de un poema tendrían que ser precisos pero no absolutos”

    Allí donde nombraste la estepa (Mochuelo libros). Bajo este título, el poeta Miguel Casado (Valladolid, 1954) zurce una antología personal para inaugurar la colección Ultramarina, de Mochuelo Libros. Lo cotidiano, la reflexión, el lugar o el viaje son condimentos asiduos en sus desvelos poéticos, pero más allá de los asuntos, la propia lengua.

  • Gálvez o el fluido lábil de lo imaginario

    Hay poetas lábiles. Escurridizos, si lo prefieren. Poetas que alumbran detrás de una inmensa roca y solo con suerte –o el vínculo del afecto- uno llega hasta ellos. Poetas que al menor descuido dejan de estar para habitar (se) al otro lado, hasta donde no se sabe muy bien cómo llegar. Y se nos vienen cuando menos se los espera. Así Javier Gálvez (Madrid, 1969).

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