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Cubierta del libro

Entrevista

23 Nov 2020

Nieves Seseña, escritora

«Cuando no hay respeto al otro, suele haber desconocimiento y falta de empatía»

Esther Peñas / Madrid

En el cole con Pepa (Editorial Sentir), ilustrado por Chema García, es un cuento dirigido a niños de entre cuatro y ocho años por medio del cual, además de entretener, se siembras valores como el respeto y la diversidad. Su autora, Nieves Seseña, psicóloga y pedagoga, presenta, de manera amena, distintas discapacidades al tiempo que nos recuerda que cada uno de nosotros cuenta con sus propias dificultades y habilidades.

¿Cómo han cambiado los cuentos que se les cuenta a los niños?          

Han cambiado mucho, sobre todo los que abordan temas de discapacidad; actualmente, los personajes que presentan algunas dificultades son más cercanos a los niños y son tratados y valorados igualmente que otros que no las presentan, debido a la sensibilización y mayor conocimiento de la población hacia este colectivo. Los valores que se transmiten ahora están más relacionados con la integración social y aceptación de diferentes culturas, el respeto y la conservación de nuestro entorno.

Si hay que introducir estos valores como los que usted incluye en su cuento, ¿significa que los niños tienen reparos para aceptar la discapacidad?

Depende de la edad; cuanto más pequeños hay menos obstáculos y es más fácil la convivencia con niños con discapacidad o diferentes. Precisamente, En el cole con Pepa está dirigido a niños entre 4 y 8 años, porque es una etapa crucial para enseñar y mostrar al niño valores como el respeto, las relaciones de ayuda y cooperación y la aceptación de personas diferentes a nosotros, entre otros. En estas edades, el niño es capaz de manifestar sus sentimientos y pensamientos con más claridad. Se muestra más empático con los demás.

¿Hay algunas discapacidades más complicadas de integrar?

Las personas con discapacidad, en general, en algún momento de su vida, se han sentido desubicadas o poco integradas en su entorno, debido a su problemática. Pero sí es cierto que las personas con déficit intelectual y/o enfermedad mental tienen más dificultades para integrarse en un entorno ordinario. Ya desde pequeños en la escuela, a veces en la propia familia, encuentran más barreras y limitaciones porque en algunos casos son incomprendidos, o necesitan más apoyos especializados y estos son escasos, o presentan conductas disruptivas que dificultan la convivencia diaria, etc.

¿Qué puede aprender quienes no tienen discapacidad de ella?

Pueden aprender muchas cosas, pero sobre todo a conocer, valorar y respetar a personas diferentes, al convivir con ellas y a ponerse en el lugar del otro. Ser más empáticos.

¿Qué hay que tener en cuenta cuando se escribe para niños?

Principalmente que te gusten los niños, que te guste escribir y sobre todo, que quieras transmitir algo que tú consideras interesante y lo hagas de forma clara, sencilla y entretenida para ellos. Para ello es importante, entre otros aspectos, partir de un conocimiento de las características personales y evolutivas del colectivo a quien va dirigido, en mi caso los niños, principalmente, de cuatro a ocho años. Y también del conocimiento del tema a tratar en el cuento.

Cuando no existe al respeto al otro, ¿siempre hay miedo detrás?

Puede haber miedo, en algunos casos, pero creo que sobre todo hay desconocimiento y falta de empatía.

La sensibilidad de ellas –de las niñas-, ¿difiere de la de ellos?

No creo que la sensibilidad sea diferente según seas niño o niña. Independientemente del sexo, pienso que la sensibilidad está más ligada a las características personales del niño y a los modelos próximos en su entorno, padres, profesores, etc.

¿Qué es lo mejor de escribir cuentos para niños?

Lo mejor es el público a quien va dirigido, los niños. Son más abiertos y flexibles que los adultos para comprender y aceptar personas, cosas y situaciones variadas y diferentes.