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Grandes carnívoros

Biodiversidad

19 Ene 2021

La disminución de la práctica agrícola y la caza también facilitan su regreso

Los grandes carnívoros vuelven a Europa por el abandono humano del campo

Servimedia / Madrid

Un estudio internacional, en el que participa la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), confirma que la recolonización natural de los grandes carnívoros como lobos, linces y osos pardos en Europa se asocia con el cambio de uso del suelo y el abandono humano de las zonas rurales. En la última década, y después de rozar la extinción a finales del siglo pasado, están regresando y ocupando sus antiguas zonas de hábitat, situación que ha tratado de explicar un equipo formado por centros de investigación de once países europeos, que ha analizado cómo han influido los cambios en el uso del suelo, la densidad de población humana y el estado de protección en la expansión de grandes carnívoros en Europa durante los últimos 24 años.

Los resultados del estudio, coordinado por Marta Cimatti de la Universidad de Roma La Sapienza (Italia) que realizó su investigación durante su estancia en la Universidad de Radboud (Países Bajos), han sido publicados en la revista ‘Diversity and Distributions’.

Al contrario de lo que se pudiera pensar, la creciente protección en Europa no ha jugado un papel especialmente significativo en su expansión. Según el estudio, algunos de los factores que afectan de manera positiva a la recuperación de estos grandes carnívoros, no es tanto la política de protección como el abandono agrícola, el éxodo de la población humana de las zonas rurales a las áreas urbanas y la disminución de la caza. Hasta ahora, no estaba clara la importancia relativa de estos cambios para las grandes distribuciones de carnívoros a escala europea.

ÁREAS PROTEGIDAS

“Esto no quiere decir que la red de áreas protegidas no sea importante para la conservación de estas y de muchas otras especies, sino que, respecto a otros factores como los cambios de uso del suelo o la densidad de población humana, su importancia relativa ha sido menor en cuanto a la expansión de estas especies”, aclara Ana Benítez, investigadora de la EBD-CSIC y coautora del estudio. Según la investigadora, una explicación posible sería que las áreas protegidas en Europa tienen de media un tamaño menor que el hábitat que requieren estos grandes carnívoros.

Además, la implementación de la directiva Hábitats tampoco ha tenido un gran efecto, porque “muchos países adoptaron esta ley con excepciones”, continúa Benítez. “Por ejemplo, el lince está en los anexos 2 y 3 de esta directiva pero el control letal de sus poblaciones es legal en Suecia, Lituania y Finlandia. Del mismo modo, en España el lobo está protegido al sur del Duero pero no al norte, donde se puede cazar por cupos”.

Sin embargo, la cuestión relativa a la caza legal de lobos en España podría cambiar. El Ministerio de Transición Ecológica ha anunciado recientemente su intención de prohibir su caza en todo el territorio español. “Si esta ley se aprueba, la expansión del lobo en nuestro país podría acelerarse”, afirma Ana Benítez.

“Esta ley debería tener en cuenta las necesidades socioeconómicas de las comunidades que conviven en zonas loberas, en particular a los ganaderos, que suelen resultar damnificados por ataques a ganado, para así minimizar conflictos. En este sentido, el camino a seguir debería ser apostar por medidas preventivas antes que compensatorias”.

El profesor Luigi Boitani, uno de los coautores y presidente de Large Carnivore Initiative for Europe, concluye que “los factores que este estudio identifica como más estrechamente asociados con la expansión de los grandes carnívoros en Europa probablemente seguirán siendo importantes durante las próximas décadas. Este hallazgo sugiere que la expansión de los carnívoros continuará en gran parte de Europa, lo que exige mayores esfuerzos para la coexistencia de humanos y carnívoros”.

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