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Sanidad pública

Coronavirus

26 Mayo 2020

La declaración está promovida por la Alianza Global de Clima y Salud, la campaña Every Breath Matters y la OMS

Más de 40 millones de sanitarios piden al G-20 que la salud pública guíe la salida del Covid-19

Redacción / Madrid

Más de 40 millones de profesionales sanitarios de 90 países, muchos de ellos en primera línea durante la pandemia del Covid-19, han firmado una carta enviada este lunes a los líderes del G-20 en la que piden que se ponga la salud pública en el centro de los futuros paquetes de recuperación económica para salir de la crisis del coronavirus.

La declaración está promovida por la Alianza Global de Clima y Salud, la campaña Every Breath Matters y la Organización Mundial de la Salud (OMS). En España, la carta dirigida a los jefes de Estado del G-20 está suscrita por la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc).

Se trata de la mayor movilización del sector de la salud desde antes del Acuerdo de París, adoptado en diciembre de 2015, puesto que más de 200 grupos médicos se han adherido a la nueva declaración, que insta a los líderes a planificar mejor, invertir en los más vulnerables y crear empleo.

La declaración destaca que la agricultura sostenible, la energía baja en carbono y el transporte limpio son claves para una recuperación saludable, y sugiere medidas concretas que los gobiernos pueden tomar, como cambiar los subsidios de los combustibles fósiles a las energías renovables.

Los firmantes de la carta representan colectivamente a más de la mitad de la fuerza laboral mundial de la salud y la medicina. Los médicos, enfermeras y otros profesionales sanitarios están en la primera línea de la pandemia y son voces de confianza y razón científica. El Covid-19 los ha expuesto a pérdidas de vidas, enfermedades y angustia mental a niveles nunca vistos en décadas.

Sin embargo, la carta afirma que la escala de este dolor podría haberse mitigado, al menos parcialmente, con inversiones adecuadas en preparación para pandemias, en la salud pública y en una mejor gestión del medio ambiente.

La carta pide a los gobiernos que prioricen las inversiones en salud pública, aire limpio, agua limpia y un clima estable en los paquetes de estímulo económico actualmente bajo consideración para la época post-Covid. Esas inversiones reducirían la contaminación del aire y las emisiones de calentamiento climático, que dañan salud humana, aumentarían la resiliencia ante futuras pandemias y, simultáneamente, crearían más empleos sostenibles, según la declaración.

OTRAS PETICIONES

La pandemia pone de relieve que una vida sana depende de un planeta sano. La carta a los jefes de Estado sigue a un reciente llamamiento a la acción de los profesionales sanitarios con el fin de convencer a los dirigentes de todas las naciones de que dupliquen sus compromisos con el Acuerdo de París. Además, un documento reciente de destacados economistas sostiene que las medidas de estímulo ecológico respetuosas con la naturaleza y el clima tienen importantes beneficios económicos -para el crecimiento y el empleo- que son necesarios para recuperarse de la pandemia del Covid-19.

También, un informe de la Irena (Agencia Internacional de las Energías Renovables) sugiere que si los países realizaran inversiones adecuadas en energías renovables de aquí a 2050 se cuadruplicaría el número de puestos de trabajo en el sector de las energías renovables hasta alcanzar los 42 millones, en un momento en el que, según la OIT (Organización Internacional del Trabajo), la mitad de los empleos del mundo están en riesgo.

El propio sector médico también tiene un gran impacto en el calentamiento global y muchos proveedores de servicios sanitarios se están involucrando más en las soluciones climáticas. El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido ya ha reducido sus emisiones en casi una quinta parte en la última década, y a principios de este año anunció planes para llegar a emisiones netas cero antes de 2050. En 2018, la Asociación Médica Americana y el Colegio Real de Médicos Generales aprobaron resoluciones que piden la desinversión de las empresas de combustibles fósiles. En los Estados Unidos, los hospitales de Boston y Wisconsin han estado generando su propia electricidad de bajo consumo, lo que demuestra cómo el sector sanitario puede dar un ejemplo para hacer realidad una recuperación sostenible.