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Pobreza infantil

Pobreza

18 Feb 2020

Según un informe de 'La Caixa'

Un progenitor en paro eleva un 36,6% el riesgo de pobreza de los hijos

Servimedia / Madrid

El riesgo de pobreza infantil aumenta el 36,3% en los hogares donde sólo trabaja uno de los padres, según se desprende de un estudio elaborado por la Obra Social de 'La Caixa' que apuesta por concentrar las ayudas en la infancia por ser “tres veces más eficaz” que canalizarlas hacia toda la población en función de su nivel de renta.

Son algunas de las conclusiones del monográfico 'Objetivo: paliar la pobreza infantil', publicado por el Observatorio Social de 'La Caixa'. El informe principal del dosier está firmado por Sara Ayllón, investigadora del Departamento de Economía de la Universidad de Girona.

La autora destaca la estrecha relación entre pobreza infantil y mercado de trabajo, y no sólo como consecuencia de la crisis económica. El artículo especifica que el riesgo de pobreza infantil varía según la composición familiar y la situación laboral de los padres.

Cuando sólo uno de los dos progenitores está empleado, “vivir con ambos no garantiza una vida digna”. Al inicio del periodo estudiado, en 2008, más de tres de cada diez niños en dicha situación vivían bajo el umbral de pobreza anclada (35,5%). El panorama para este grupo no ha mejorado, pues en 2018 el 48,1% de los niños en este tipo de hogares vivían en la pobreza.

“Los más vulnerables son aquellos niños en familias en las que ninguno de los dos progenitores trabaja”, señaló la fundación bancaria. En 2018, eran pobres ocho de cada diez menores en esta situación, frente a los siete de cada diez de 2008.

A estos les siguen los niños que crecen en familias monoparentales en las que el padre o la madre no trabaja, pues siete de cada diez son pobres.

Según el estudio, en 2008 eran pobres el 71,7% de los niños que vivían en hogares con baja intensidad laboral; es decir, donde las familias apenas tienen ingresos del mercado laboral y trabajan menos del 20% de su potencial. En 2018, esta cifra aumentó y ya son más de ocho de cada diez.

El dosier también contiene el estudio 'Las transferencias a la infancia como mejor método para luchar contra la pobreza infantil', de Elena Bárcena, María del Carmen Blanco y Salvador Pérez, investigadores de la Universidad de Málaga.

Según este informe, concentrar las ayudas monetarias en la infancia “es tres veces más eficaz para combatir la pobreza infantil que canalizarlas hacia toda la población en función de su nivel de renta”. Los autores estiman que un incremento del 1% en el gasto en transferencias condicionadas a la renta, como por ejemplo los subsidios de desempleo, reduce la probabilidad de que un menor esté en riesgo de pobreza entre el 2 y el 2,3%.

En cambio, si se incrementa el mismo porcentaje en el gasto destinado únicamente a la infancia, como puede ser la prestación por nacimiento y cuidado de un menor, esa probabilidad disminuye entre el 5,7 y el 6%.

Asimismo, el informe afea que fue precisamente en el periodo de crisis cuando España redujo más en términos relativos la cantidad destinada a ayudas monetarias a la infancia. Actualmente, el país invierte en familia e infancia la mitad de la media europea, que dedican a este asunto el 2,4% de su PIB.