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Jóvenes

30 Oct 2020

La iniciativa de Fundación ONCE e Inserta , cofinanciada por el Fondo Social Europeo, fomenta su inclusión laboral y su acceso a la formación

‘Un futuro de miedo’ acerca el empleo a los universitarios con discapacidad

Patricia Encinas / Madrid

Los universitarios con discapacidad cuentan con ‘Un futuro de miedo’, una iniciativa de Fundación ONCE  e Inserta Empleo su entidad para la formación y el empleo de las personas con discapacidad, que tiene como objetivo acercar al mercado de trabajo a los universitarios con discapacidad y mejorar su formación, animándoles a perder el miedo al futuro.

En un vídeo con formato película de terror en el que una voz en off juega con dos conceptos del miedo;  al futuro y a la oportunidad de conseguir un futuro de miedo.  Asume que este puede asustar a los universitarios con discapacidad, pero les anima a dejar de lado sus temores y contar con los servicios que Inserta Empleo les ofrece de forma gratuita, tanto para la búsqueda eficiente de empleo como para la mejora de su formación para conseguirlo. La preparación para los certificados de Cambridge, cursos de programación, marketing digital y robótica y la presentación de candidaturas a empresas de primer nivel son sólo algunas de las opciones que la entidad de Fundación ONCE pone a su alcance.

Los universitarios con discapacidad tienen a su disposición la web en la que además de acceder a  diversas ofertas de empleo,  pueden dejar su datos para  inscribirse en la bolsa de empleo de Inserta Empleo.

Universitarios con discapacidad

El 16,8% de la población con discapacidad en edad activa cuenta con estudios superiores, según los últimos datos. En términos absolutos, serían alrededor de 312.000 personas. La tasa de personas con educación superior entre las personas sin discapacidad es del doble (35,2% del total) que entre personas con discapacidad.

Si desagregamos la tasa por diferentes variables, de acuerdo con los datos de la serie El empleo de las personas con discapacidad, podemos observar que, en cuanto al género, es más elevada entre las mujeres que en hombres (5 puntos más) algo que también ocurre entre la población sin discapacidad. Con respecto a la edad, es entre las personas de 25 a 44 años donde se registra un mayor nivel formativo. Un 20,3% de ellos alcanzaron estudios superiores, mientras que los más jóvenes apenas llegan al 5% (muy lejos del 13,4% logrado por los jóvenes sin discapacidad).

En función del tipo de discapacidad, la tasa de acceso a la educación superior es más alta en el caso de la discapacidad física (21,4%), seguida de la auditivas (21,2%).

A este respecto, existen notables diferencias territoriales:  las regiones del noreste como Aragón, La Rioja, Navarra y País Vasco alcanzan un porcentaje de personas con discapacidad con estudios superiores del 22% muy superior al 16,8% de media. Las zonas con menor porcentaje de universitarios son centro y Canarias con un 12,2% y un 15,6% respectivamente,

Si comparamos los datos de nuestro país a nivel europeo, podemos ver que España se encuentra entre los diez países europeos con tasas más elevadas (un 17,9%) de personas con discapacidad en edad activa con estudios superiores, casi tres puntos por encima de la media europea (15,5%).

En cuanto a las tasas de actividad y empleo entre las personas con discapacidad con estudios superiores son notablemente más altas. Así, la tasa de actividad pasa del 34,5% como media del colectivo a un 53,1% para las personas con discapacidad con formación superior. Paralelamente, la tasa de paro se ve reducida a medida que se incrementa la formación (pasando de una media del 26,2% a tan solo el 13,8% para las personas con estudios universitarios).