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  • La primavera sombría de Zürn

    Ciertas zonas del bosque; el aliento de un alacrán; el latido de la melancolía; el terreno confuso entre el deseo y la desidia. Todo ello pertenece al reino de lo sombrío. Pero no la primavera. Pero no. Sólo una, exacta, dolorosa. Tanto que va tejiendo una cadeneta del lado de la muerte hasta tensarla. Sólo una. La que escribiera Unica Zürn en 1969.

  • Los campos magnéticos o la audacia del fuego

    «Los sueños se dan la mano: ropas de mujeres azotadas, suspiros de pájaros muertos de hambre, grito de barcos de madera, profundidad de simas, submarinas. Un pez con la cabellera sucia se desliza entre los brazos de las plantas. Un molusco asustado lanza una mirada hacia toda el agua que le baña para descubrir en ella su sabor.

  • «Lo más interesante para mí es encontrar lo sublime en el día, es decir, la noche que habita también dentro de la luz»

    Las hojas rojas es un pasadizo a algunas angustias sutiles, a un sentimiento nítido de pertenencia a un tú al que se engarza con una voluntad última, casi con un designio. De nuevo lo onírico, el tiempo, la perplejidad constante. De nuevo cierta inocencia de la que el poeta no es consciente.

  • Valentine Penrose o el hermetismo órfico del verso

    Valentine Penrose. Acaso no les diga gran cosa el nombre.

  • “La belleza no se convoca, la belleza se encuentra”

    Imaginen una reunión a la que asisten (dinamitándola, por supuesto, desde las costuras del prodigio) Breton, Leonora Carrington, Mallarmé, Benjamín Péret, Dalí,  Duchamp, Hanna Höch, Ernst, Roussel, Aragon, Buñuel… Que de ese encuentro delirante (saliéndose del surco, como lo etimológico indica) se produce una doble transmutación simbólica: a collage, a objeto.

  • “Para Crevel la homosexualidad era, además de una opción vital, un desafío a la sociedad que le tocó vivir”

    La muerte difícil (El Paseo). Con este título, tan extraño como un pájaro que agoniza, René Crevel (París, 1900-1935) construye una lisérgica historia de naufragios anónimos, ciegos atentos y enamorados en sedición de sí mismos. Leyéndola se mastica ese mismo don de la ebriedad que mencionó Claudio Rodríguez.

  • A punto de consumarse la justicia poética para las mujeres surrealistas

    Cinco sesiones intensas, lenguaces, exactas, poéticas, preparadas con el primor de trabajar sobre aquello que nos nombra.

  • “La fealdad reduce, rebaja y paraliza, como una suerte de reclusión que incita al servilismo”

    Versada en el perverso mundo literario del marqués de Sade, conocedora de los pasadizos umbríos de la novela gótica, flagelo de feministas lastradas por el puritanismo, cofrade surrealista (del núcleo exacto, el de Bretón, entre 1963 y 1968), Annie Le Brun (Rennes, Francia, 1942) es una de las mentes con mayor longitud de onda en el territorio del pensamiento.

  • "Luca ejercita el desvío del código, para subvertirlo"

    Gherasim Luca, pseudónimo de Salman Locker (Bucarest, 1913-París, 1994), bujía del surrealismo rumano, es un poeta del sonido desarticulado, de los fonemas astillados, de la deriva lingüística. Las palabras en él, como una milicia sin luz que quedase emboscada, tienen una única evasión posible: la lucha.

  • Hallado un cortometraje inédito sobre Remedios Varo

    Lo de Remedios Varo es colocar la palabra fuera del lugar de la palabra para emplazarla en el territorio de lo que no habla. Salvo que ella, en vez de escribir, pinta. Y con sus lienzos reemplaza lo ausente, lo que no puede ser dicho. La suya es una región en la que, de manera simultánea, sucede la narración onírica, el prodigio y la belleza. Es de una densidad pasmosa.

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